Ver la alegría reflejada en el rostro de más de 300 emprendedores al recibir sus rollos de tela fue un momento que difícilmente olvidaré. No entregamos únicamente materia prima; entregamos esperanza, oportunidades y la posibilidad de que muchas familias sigan creando, emprendiendo y construyendo un mejor futuro desde sus hogares.
Mi madre fue costurera y, por eso, esta jornada tuvo un significado muy especial para mí. Al encontrarme con tantas mujeres y hombres que mantienen vivo este oficio, recordé una profesión que ha vestido generaciones, ha sostenido hogares y ha tejido, con dedicación y esfuerzo, parte de la historia de nuestro país.
Cada puntada representa trabajo, cada hilo cuenta una historia y cada prenda que nace de sus manos lleva consigo sueños, sacrificios y el deseo de salir adelante.
A todas las personas que hacen parte del sector de la costura y las confecciones: gracias por creer, por perseverar y por demostrar que el talento y el trabajo digno transforman vidas. Ustedes son un orgullo para Jamundí.
Seguiremos trabajando para que lleguen más oportunidades, más herramientas y más apoyo para fortalecer sus emprendimientos, porque cuando impulsamos el trabajo de nuestros emprendedores, fortalecemos la economía popular, las familias y el desarrollo de todo nuestro municipio.






